Reflexiones sobre la otra vida

Reflejo - Daniela Violi ®

En esta otra vida las cosas son de otra manera, ni más buena ni menos mala pero si diferentes. La diferencia que se vuelve opción y por lo tanto, liberación. Se presenta como alternativa, ese casi-opuesto a lo establecido, generalmente socialmente establecido, que sutilmente va llevando a que todos hagan todo parecido, para no ser señalado y así evitarse la fatiga de tener que salir de la casilla ya asignada para crear una nueva. Más cómodo resulta estar carnetizado puesto que junto al carné viene incluído el manual de funcionamiento y la póliza de seguros, como si segura fuera esa vida. "Acepto: ¿dónde firmo para siempre?"

En esta otra vida no se buscan empleadas de servicio, ni choferes, ni porteros, ni empacadores en el supermercado, ni cargadores; tampoco mensajeros, señoras que van a casa a hacer la manicura una vez por semana, ni meseros y camareros, ni entrenadores personales que llegan a las 6:00 de la madrugada para sacarlo por una oreja a correr, ni cocineros, ni planchadoras, ni propinas para que las cosas nos las hagan má rápido. Ni maridos que las tengan, ni mujeres que los mantengan, ni rutas establecidas, ni rutinas intocables, ni creencias absolutas. No son válidas las agendas reventadas ni los tiempos saturados. Muchos menos los whatapps mientras se están haciendo las necesidades básicas y ni se hable del compromiso de responder un FaceBook a media noche. No se discute por SMS y las desaveniencias se no se resuelven por e-mail. Nadie se vanta de haber dormido poco como si eso fuera sinónimo de trabajador consagrado ni habla del maltrato hacia su propio ser como valor agregado.

En este otro mundo se le dedica un rato del día para preparar un rico plato de comida que alimente el cuerpo y el espíritu, otro rato para hacer el deporte favorito -danza incluída-, otro para practicar la contemplación, otro rato para tomarse un café con un amigo: que no quede una parte del Ser descuidada cuando se acabe el día.  No hay tiempo para todo el mundo porque las preelaciones claras están. Sabiduría es tener claro que todo no se puede al mismo tiempo ni con todo el mundo.
Acá no todo se compra hecho y se le mandan a hacer las cosas que no se saben hacer a la gente cercana que si las sabe porque el mundo se va arreglando desde las esferas vecinas partiendo de uno mismo como eje.

En este otro mundo no hay peor castigo que el de ser inútil y mayor alegría que la de ser dueño de su propia existencia. Ir ligero -más no superficial- sabiendo que el nexo que nos une a los otros no se basa en la necesidad, la disparidad y la carencia sino en la dicha del compartir, en la hermandad y en la ilusión de construir algo bueno juntos, no importa el tamaño y la importancia que ese proyecto vital tenga.

En esta otra vida no hay camino de retorno y los que están del otro lado se preguntan por qué...