Cómo ser bien-comprendido en el 2017 sin que hayan malos-entendidos


Una cosa es transmitir un mensaje y otra, que el mensaje sea comprendido como nosotros queremos. En pareja el asunto es todavía más complejo porque junto al mensaje van anexados sentimientos, intenciones, neurotransmisores, hormonas, ilusiones y sueños.
Estas son algunas sugerencias para discutir menos, hablar más y sobretodo, que sea posible tener un diálogo acertado y asertivo:

1. Atención a las muletillas y expresiones pegajosas tipo "¿entendiste?", "¿sabes lo que te quiero decir?", "vale", "tío", "amigo" y otras que quieran decir lo mismo: nada. Lo único que consiguen es distraer al que nos está escuchando la MANERA en qué estamos hablando y no es lo QUE ESTAMOS DICIENDO. Esto es, sólo estamos logrando - y de manera negativa - en que el otro se centre en nuestra FORMA y no en lo realmente importante, el CONTENIDO.

2. Mejor no decir groserías. "Puta vida", "mierda de trabajo", "pendejada de comentario" lo único que logran es alborotar al otro porque querámolo o no, muy usadas o no, son descalificadoras y agresivas. Hay que tener claro el objetivo de la conversación: ¿conciliar o pelear?

3. A nadie le gusta que lo des-califiquen. "¡Eres un ser repugnante!" y cosas de esas contrario a acercar, alejan. Limítate a decir CÓMO TE SIENTES TÚ. Todos tenemos el derecho a expresar un sentir. Por ejemplo "tus palabras me hicieron sentir humillada" o "me siento muy triste cuando me ignoras" son fórmulas basadas en la honestidad y que nacen desde nuestro interior y no de las ganas de hundir o ganarle al otro. El amor no tiene nada que ver ni con la humillación ni con la competencia.

4. No condenes: una cosa es SER y otra, TENER. No es lo mismo reclamarle a una persona que ES TACAÑO a decirle que TUVO UN COMPORTAMIENTO TACAÑO CUANDO...
Es clave tener presente que recoger palabras mal-dichas es como perseguir un rollo de papel higiénico que se cayó por una ventana: jamás quedará bien enrollado.

5. Sé claro y conciso. Porque repitas un concepto tres veces no quiere decir que el otro lo entendió mejor. Puedes decirlo una sola vez, pero de manera clara, ordenada, pausada y sobretodo, con educación. Nada justifica faltarle al respeto al prójimo y si estás muy enfadado, es mejor que se te pase el enfado antes de sentarte a hablar.

6. No te faltes al respeto. Mucha atención a no incluír expresiones auto-des-calificadoras solo para que el otro se sienta mejor cómo"¡qué tonto!" o "¡soy un idiota!". Basta pedir excusas si hay que pedirlas y si percibes des-amor por parte del otro, retírate. No mendigues amor porque eso tampoco es amor.



7. Usa las palabras mágicas. Son fórmulas universales para transformar una situación densa y hacerla más liviana: "GRACIAS", "POR FAVOR", "MILAGRO", "ALEGRÍA", "HUMOR", "SONRISA", "AMOR", "LUZ", "PAZ", "TE COMPRENDO", "POSIBILIDAD", "TE VEO", "APRENDEMOS", pueden sacar a dos de un hueco y hacerlos caminar por las nubes. Eso, mientras los dos quieran.

(Extracto de la sección "Hablemos de amor sin-vergüenza" en www.premiumradiofm.com del miércoles 14 de diciembre 2016 en Barcelona inspirado en el libro #ReEnamorarTe - Anecdotario de una alcagüeta en amor (Panamericana editorial) Daniela Violi ®)

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