¿Qué pasa cuándo la vida te arrebata a tu ser amado? ¿Qué pasa cuándo él no quiere estar y tu si?


Algunos testimonios enviados por e-mail:
(Si quieres compartir tu historia envíamela resumida a danivioli@gmail.com)

En 1958 ingreso a la Universidad. Allí conozco a mi primer amor. Nos casamos en 1965, tuvimos 2 hijas y fuimos muy felices hasta 1991 cuando él fallece por una enfermedad. Juré no volverme a casar. En 2002 por designios de la vida, aparece mi cuñado, es decir, su hermano en mi ciudad. Él vivía en Estados Unidos y estaba separado. Nos enamoramos y se convierte en mi segundo gran amor. Nos casamos y seguimos siendo muy muy felices.
Mery, 70 años (Miami)

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Habiendo llegado a los 69 de años de recorrido en la vida y por la experiencia que he acumulado, puedo asegurar que lo importante es vivir, cada uno a nuestra manera, evidentemente sin perjudicar a nadie conscientemente.

Cuando a los 15 años falleció mi hermana gemela pensé que la vida era injusta llevándose de las dos a la que yo encontraba más inteligente, más guapa, más de todo...

Luego a los 19 falleció mi padre, otra experiencia dolorosa; al vivir sola con mi madre, trucó mis deseos de ver países estudiando idiomas, viajando, etc...

Pero cambié el chip, me puse a estudiar en la ciudad, conocí a mi marido, tuve una hija preciosa; en resumen ¡VIVí CADA DíA!

Hace poco falleció mi marido después de 45 de convivencia y vuelvo recordar cual fue mi decisión en el pasado; aunque pienso en él cada día, voy a seguir VIVIENDO y saborearé cada hora, cada minuto, cada segundo lo más intensamente que pueda.

La vida me ha regalado el poder disfrutar de mi madre de 95 años, en plena lucidez y conocer detalles de su vida, una hija con la que tengo una relación estupenda,  amigos fantásticos que me dan su apoyo y no me dejan sola, hago nuevas relaciones en clase de manualidades, ganchillo, tai-chi...

Mi experiencia: ¡sé optimista! La vida nos abre siempre nuevas posibilidades, aprovechémolas al máximo" y saquemos la parte buena de todas ellas.
Adela, 69 años (Barcelona)

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Lo conocí en el 2012 en un local donde fui con una amiga, y coincidimos en la barra pidiendo algo de tomar; yo lo miré, él me miró y nos dijimos "hola". Y desde allí en adelante nuestra conversación fluyó facilmente... fue una conexión casi que immediata y nos olvidamos de estar en un lugar lleno de gente. Me contó que tenía dos hijos y era divorciado. Él estaba en Bogotá por trabajo y se iba dos días después; yo me tuve que ir temperano porque al otro día operaban a mi papa muy temprano así que nos cambiamos losWhatsApp y me fui. 
No nos volvimos a ver nunca más pero manteníamos contacto por chat; yo después me ennovié con otro chico. Después de dos años me buscó por Facebook, yo le conté que estaba de nuevo soltera y él me dijo que lo fuera a visitar a su ciudad. ¡Decidí ir y nuestro encuentro fue maravilloso, aun cuando me aclaró que él buscaba alguien en su mismo sitio y por mi trabajo, yo no podía irme a vivir fuera de Bogotá! Nos encontramos varias veces más, siempre era amoroso y atento pero la verdad, yo sentía que salía con otras mujeres. A veces se me perdía por semanas y empecé a pasarla muy mal. Me lo negaba cuando nos veíamos pero yo cada vez me sentía más insegura. Sabía que no me decía la verdad.
Así que decidí sacarlo de Facebook y no buscarlo más. Él también desapareció y un día, meses después, no me aguanté y entré a ver su muro. ¡Cuál fue mi sorpresa al encontrar su foto con una mujer vestida de largo y blanco!
Le escribí haciéndole el reclamo. ¿Por qué no me dijo nada?
El me respondió que no me enojara, que me había advertido que no era bueno para las relaciones a distancia y que efectivamente, estaba con otra.
Admito que aun lo pienso mucho pero me queda la tranquilidad de haber podido expresarle mis emociones. Conociéndome voy a durar mucho tiempo antes de volver a entregarme a alguien pero sé que tarde que temprano alguien para mi estará esperándome en algún lado de este planeta.
Susana, 45 años (Bogotá)