* ReQUieM pOr uN aMoR

Requiem por un amor
Por Daniela Violi ® – Barcelona, invierno de 2008

Fabio murió esta semana. Tenía 42 años. Había estado solo toda su vida hasta que hace 2 años, por internet, conoció a una semi-diosa toda glaseada de chocolate. Ella también llevaba gran parte de su vida sola, y cruzarse, fue un hermoso milagro de amor. Amor cósmico. O humor cósmico, que no es lo mismo pero es casi igual. Se fundieron en una golosa copa de dos sabores: vainilla y chocolate. Manjar de dioses. Fue tal el amor que uno sentía por el otro, que los corazones se inflaban cada día un poquito más. Y el de Fabio no resistió tanto amor y dulzura. Él se fue lleno de amor y con el alma empalagada. Ella se quedó viendo que hacía con todo ese amor que le quedó atrapado entre sus pechos. Afortunadamente, el dulce queda en el flujo sanguíneo por un buen rato. Y el dulce sana, como el arte, el perdón, las flores de Bach y estrenar zapatos.

“Sana que sana, culito de rana,
si no sanas hoy, sanarás mañana”.

Quedé hecha escultura de hielo cuando lo supe. Pensé en los amores fallidos,
…en los que no fueron,
…en los que no serán,
…en los que podrían ser pero no son,
…en las personas mal acompañadas que preferirían estar solas,
…en las que quieren estar acompañadas pero nadie quiere acompañarlas,
…en los que están emparejados per “farsi compagnia”,
…en la soledad de muchos,
…en que pocos realmente se sienten acompañados,
...en la moda “single”,
…en que nos tocó volverla moda por dignidad,
…¿o fue tal vez por necesidad?
…en las amigas casadas con su “último tren” y que si hubieran esperado un poquito más les pasaba un moderno TGV o AVE,
…en los que volverían atrás para volver a estar solos,
…en los que adelantarían el futuro para encontrar a su alma gemela de una vez por todas,
…en los brownies que nos comemos para matar las ganas,
…en los kilómetros recorridos para no pensar,
en los miedos que se crecen hasta hacerse más grandes que nosotros,
…en la búsqueda de una perfección griega que no se hallará jamás porque es de humanos la imperfección,
…en las frases de cajón,
…en la viuda que derrama lágrimas de chocolate blanco,
…en la mierda que no es chocolate pero son del mismo color…

En la misma semana, un descendiente de Emperador romano –se les nota porque en contados minutos empezarán a ser calvos y barrigones- con sus mismas ínfulas y mañas, mataba un amor. Su amor de turno. Pero no podía reconocer que solía tener turnos porque eso le restaba soberanidad.
Me había pedido –junto a su corazón condimentado con peperoncino, y su pito también- que organizara una cena en mi casa porque le había gustado una amiga mia. Confieso que pocas veces había visto a un hombre aplicar tantas artimañas y estrategias por un polvo. Un simple polvo. Se había encaprichado con mi Dama Blanca y por ende, tenía que hacerle creer que ya no habrían más turnos. Que ella era el ultimo número. Esta Dama Blanca no cedería de otra manera.

Cabe notar, así estemos a principios de un modernísimo, globalisadísimo y revolucionadísimo tercer milenio, que hay mujeres que van por un polvo, y otras, más ambiciosas, que quieren muchos más con el mismo hombre. No es cuestión de principios (ni de finales) sino de egoísmo y meritocracia. Dicen por ahí que el buen sexo se desarrolla después de varios años de practicarlo con la misma pareja. Es una de las maneras más directas para llega al Nirvana sexual y es derecho de muchos este Nirvana.
El seudo-Emperador deseaba a su Dama Blanca como se desea lo inalcanzable, la codiciaba como se codician los tesoros, y quería poseerla, como se poseen las cosas. Era su Objeto del deseo.

Así que se la palabreó y se la trabajó:

- Que negros que tienes los ojos.
- Que yo soy un hombre serio y comprometido.
- Que yo duro con mis novias muchos años.
- Que te voy a llevar a Roma.
- Que mi mamá ya sabe de tí, se lo conté esta mañana cuando me llamó (como lo hace todas las mañanas y todas las noches ...Viva la mamma!)
- Que te invito a cenar.
- Que mis SMS dicen “te quiero” y entre-dicen “te quiero… ¡follar!”
- Que te mando varios mensajitos al día para darte seguridad y hacer que te me relajes.
- Que yo soy diferente a los otros hombres.
- Que eres preciosa.
- Que llevo más de un año esperando por tí.
- Que la semana entrante nos vamos a París.
- (Que apenas me lo des, desaparezco)

Esa misma semana la conquistó, la sedujo, la enamoró, y por supuesto, la metió entre sus sábanas sin llevarla a París. De fina Dama la relegaba a Cosa adquirida. Ex-Objeto del Deseo. Se la deleitó por última vez una mañana donde le reiteró su deleite al estar con ella, y por la noche, se la quitó de encima con un SMS. Como quien se sacude una pelusa del pantalón. Escueto. Cruel como Nerón cuando tocaba la lira mientras Roma se devoraba en llamas. Mentiroso. Jamás se volvieron a mirar a los ojos y nos vetó a los involucrados a tocar el tema: ella se tornaba inombrable. Como Prince en los años 90.
“No quiero hablar del tema, tengo muchas cosas en mi cabeza”- exclamaba como lo haría un Emperador que ya estaba pensando en sus próximas conquistas.

Atenas (OK)
Alejandría (OK)
Mallorca (OK)
Creta (OK)

Los Conquistadores son incapaces de salir de ellos para entrar en el otro, y por eso los conquistados nunca son leales. No es posible amar si no se entra en el corazón del otro. Es el Viaje al Centro del Corazón. Empatía en estado puro.
A este Emperador, la boquita le olía todavía leche. Leche de Agripina.
La Dama Blanca quedó llorando infinitas gotas de dulce de leche. Me sentí tan mal de haberle presentado al Gladiador con ínfulas de Emperador, que terminé pidiéndole mil excusas por mi error intuitivo.

Al mismo tiempo, como en un Universo Paralelo, los del Parlamento Italiano le chiflaban a su Presidente y le pedían su dimisión. Fuori! Uno de ellos, envuelto en un foulard rojo con una botella de spumante en la mano y rigurosas gafas de sol porque el interior del Parlamento es muy soleado, gritaba como si estuviera en un partido de Barça. El Presidente se privó. Como mi abuelita. Le dió un yeyo o yuyu que a la larga es la misma patología, y todos alrededor le daban golpecitos en las mejillas. Como mi abuelita. Al final, terminaron sacándolo en camilla, inconciente y desprendido de la realidad que le costaba aceptar. Como mi abuelita.


La famosa semana se teñía de rojo. Rojo Valentino. Después del Rojo de los atardeceres romanos y de los pintores del Renacimiento, este el Rojo más Rojo jamás visto. Mi diseñador más favorito del mundo entero. Y presentaba ahora su última colección porque quería retirarse del mundo de la moda. Demasiados años pariendo ideas.
Recuerdo en Roma cómo miraba su estudio cerca de Piazza Spagna a ver si lo veía salir.
Nunca olvidaré la escena en que mi amiga Alejandra y yo paseábamos comefinte-ricche -che sempre é meglio di essere “vere-povere”- por la Via dei Condotti y nos detuvimos por una hora delante de la vitrina de su boutique donde exponía un traje de novia. ¡Nunca he visto algo más sublime en terminos de moda! 8000 euritos. 8000 comentarios de los detalles del vestido. 8000 sueños. Y un pacto de sangre: ¡Comprémolo entre las dos y los usamos para nuestras dos bodas! Nos sentamos en el andén frente al escaparate por una hora a escribir en palabras de aire dos historias de amor eterno. Hoy en dia ni tenemos los 4000 euros para el vestido ni el príncipe consorte dispuesto a pedirnos que le desfilemos ese traje, pero si tenemos una gran sonrisa, un instante hermoso eterno y la imagen mental de una obra de arte del siglo XX. Baci Perugina para Valentino. ¡Y pétalos rojos, muchos pétalos rojos!

Un Requiem también para mi por Virgilio.
Era almenos el décimo quinto “cortejador” salido de un huevo de los 100.000.000.000 de esa fábrica de The Matrix.
Provenientes del mismo molde: el molde de la lamentela infinita, el síndrome del agobio cósmico y la búsqueda de una “doncella de mostrar” llena de vitalidad y alegría que le hiciera ver la luz que ella –misteriosamente- podía ver. Esa, capaz de romperle el hechizo.

“Abra cadabra,
pata de cabra,
él espera que me abra,
y yo lo miro macabra”.

El príncipe durmiente que espera 100 años a que ella lo salve:
- con un look extremadamente sexy (porque tenemos que parecernos a las modelos de las revistas),
- con las palabras acertadas (porque tenemos que tener vocación de psicólogas),
- valientes (porque ellos no han tenido el coraje de darle un cambio a su existencia)
- habladoras (porque ellos no tienen nada interesante que contar)
- cool y comprensivas (porque hay que adaptarse a sus reglas, a que nos busquen cuando “les apetece” y se nos pierdan algunos días para que “no los agobiemos”)
- vividas (porque ellos no han vivido un soberano carajo)
- divertidas (porque ellos son un recurso inagotable de negatividad)
- chamánicas (porque esperan ser curados)
- “chefs” (porque tenemos que competir en la cocina con la “mamma”…¡qué siempre cocinará mejor que nosotras, por mucho que nos esmeremos!)
- inteligentes dentro de la norma (para no sentirse amenazados o estar obligados a pensar demasiado)

Virgilio estaba atrapado en un modelo de vida, de mentalidad y de hombre del que le costaba desprenderse y definitivamente no lo hacía feliz. Posiblemente ahora era necesaria una hermosa revolución Masculina, pues la Femenina del ‘68 ya se había dado y con creces había mostrado sus consecuencias en las décadas siguientes. Buenas y malas, como todo. De pronto resultaba sano hoy, para los hombres que no lo hubieran hecho, saltar de la mente masculina que todo lo calcula, analiza y corrobora, para dejarse llevar y seducir por la femenina, y así poder crear, inspirarse y abrir las alas para volar. Entonces ya no buscará Amor, porque él será Amor. Amor de hombre.
¡Ay, amor de hombre!

Amor, amor de hombre
puñal que corta mi puñal, amor mortal
te quiero
no preguntes por que ni por que no
no estoy hablando yo
te quiero
porque quiere quererte el corazón
no encuentro otra razón
canto de gorrión
que pasea por mi mente
anda ríndete
si le estás queriendo tanto.
(La leyenda del beso)

Virgilio añoraba ser Neo pero para serlo es necesario despertarse, y despertarse duele. Hacerse responsable de la propia vida y hacerla lo más parecida a ese sueño que teníamos de chiquitos. Ahí reposaba la respuesta. ¡Conejo! Crecemos para olvidarla, y cuando nos despertamos, es cuando la volvermos a saber. La respuesta que estaba adentro y buscábamos ansiosamente afuera. Eso es conectarse desde el centro del corazón para poder vernos reflejados en los demás y no tratarlos como cosas, sino como nos trataríamos a nosotros mismos. Ser Amor.

“No trates de doblar a la cuchara,
porque no es la cuchara la que se dobla,
eres tu el que debe doblarse”
(el niño a Neo – The Matrix 1)

Nadie puede recorrer ese camino por nosotros, y no es justo esperar eso de nuestra pareja. Y mientras tanto, secarla con diálogos aburridos y chuparle su alegría como un vampiro energético. Así que, con una sonrisa pintada de Nutella, escogí que Virgilio no me escogiera.

Todo en la misma semana.
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(Artículo publicado para la revista www.om-community.com edición de SAN VALENTÍN, Febrero 2008, en la sección de DANIELA VIOLI ®, "eL AmOr En TiemPOs dE BarCeLona"

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