¿Qué hacer con las malas amigas?

La mamá de mi amiga Diana decía que "uno no era de azúcar para gustarle a todo el mundo" y tenía mucha razón. No podemos andar con el pueblo entero básicamente por dos razones: una porque la memoria no nos da para acordarnos de tanto nombre y detalle así que no generaríamos relaciones de calidad y dos porque es imposible que haya afinidad con todo el mundo. Uno crea su mundo, le pone tamaño, escoge quien quiere que se acerque por empatía y quien quiere que no le hable por múltiples razones, lo llena de semillas que va sembrando con el paso del tiempo, lo colorea, lo lava, lo seca y lo cuida.
El tema acá no son los que no queremos como amigos. Legítima elección esa.
El tema son los malos amigos y amigas. Esas personas que un día nos parecieron empáticas, nos reimos y contamos cosas cuando nos conocimos, nos empezamos a invitar a nuestras casas, tomamos cafés y nos confesamos y dejamos acercar al círculo "íntimo". Y de pronto un día, cual mutantes mudas, esas personas ya no son como antes. Sin explicar nada, sin pasarnos un memorandum, sin razón aparente porque la razón siempre es más de una y es bilateral -Justicia Divina al servicio de la Humanidad.

Por un tiempo, el primero, las buscamos en vano y pensamos que es nuestra imaginación.

En un segundo tiempo intentamos reunirnos con ella para ver si hubo un insuceso pero generalmente, ellas nos impiden el acercamiento. Se tornan intocables. Invisibles.

Así que en un tercer tiempo no nos queda más que acatar la decisión unilateral del otro y no lo volvemos a buscar. Seguimos siendo corteses: un felíz día en su cumpleaños, una nota cuando nos enteramos que su tío sufrió un infarto, un sentido pésame cuando le fallece una abuela. Pero siempre desde la distancia que ya pasó de ser externa y se nos tornó interna. Ya no extrañamos más al mal amigo, ya empezamos a entender porque no nos era sana esa relación y sobretodo, ya volvimos a construír otra realidad, siempre diferente y un poco mejor que la anterior. "Todo pasado fue mejor porque ya se nos secaron las lágrimas" leí una vez.

Y de repente un día cualquiera, impregnados por lo general por soledad, necesidad o peor aun, porque a tí te está yendo mejor en tu trabajo y a ella peor o tu tienes ahora un novio maravilloso y a ella la acaba de dejar el suyo, te vuelve a buscar. Cariñosa, atenta, preguntona, fingiendo demencia, normalita, nerviosita, lambona,... Y tu te debates entre el ser y el deber ser, entre la piedad compasiva de la que pasa un mal trago y la dignidad mezclada de tedio de volverle a soportar sus aburridas e interminables historias y sus infalibles consejos porque su vida es una maravilla y la tuya -a su parecer- un desastre. ¡Al fin y al cabo ella fue la que se alejó, la que le fue infiel a la Amistad y la que te descalificó!

¿Quién te garantiza que no volverá a pasar?

Es muy parecido al tema de los cuernos y la infidelidad: perdonar o no a la pareja infiel que regresa arrepentida?

¿Cuál es la fecha de vencimiento del arrepentimiento?

A veces los arrepentimientos son como un yogurth. Entras en conflicto porque crees en el camino del Bien y el Amor pero también sabes que esa persona no hace más parte de tu camino. Así que la arepa se voltea, el crep da un salto y la luna da la otra cara: terminas tu como la mal amiga, la ingrata, la dictadora. Sin saber cómo ni cuando, y mucho menos pretendiéndolo, tu encarnas a la malvada Griselda con ojos rojos y garras en las manos que rechaza a su nueva-vieja amiga que queda con el corazón destrozado dándole quejas a los mutuos conocidos de tu ingratitud.
Colorín colorao, este cuento -no hay de otra- ya se ha acabao!

Mis post más visitados