Maria Luisa y la teoría de los círculos del afecto


(Amor por las familias construídas)

Desde chiquita Maria Luisa sabía que el mundo estaba hecho de inmigrantes. Gente que iba de acá pa'llá y viceversa. Su papá Francesco "si era fatto l'America" entre una guerra y la otra. Como buen hombre sabio que era, sabía que lo mejor siempre estaba al Sur, así que se montó en un barco desde Napoles que lo dejó en l'America pero la del Sur. Ahí desembarcó y ahí se quedó y junto a él, se quedaron varios más del mismo barco y del mismo pueblo, que a la hora de la verdad, viene a ser lo mismo. María Luisa en nombre de toda la familia -lado femenino al que siempre le tocaba esperar y esperar- fue la feliz elegida para ir a ver que estaba haciendo su papá en l'America. Fue y vió pero nunca contó. Regresó, se casó con Alfredo y se volvió a ir en otro barco a estar cerca de su papá. A Alfredo se lo llevó a regañadientes; no todo el mundo está hecho para salir a explorar el mundo. Del barco de Maria Luisa también bajaron primos y conocidos del pueblo, que como buen pueblo también venían siendo primos lejanos.
Todos se fueron a vivir cerca, alredor de la calle de las Flores y de las Vacas. Cada uno montó su negocio, montó su familia y montó su Vida nueva, que -a la larga- de eso se trataba fundamentalmente el tema. Aclaro para ampliar el panorama de las creencias populares que hay una inmensa masa de inmigrantes que se mueve por fuerzas diferentes a la de la necesidad, la pobreza y la guerra. Cada uno de ellos -ecuación inequívoca de la condición de ser humano- esconde humildemente un mini-héroe. Vivir esta Vida de la mejor manera posible es en sí un gran acto de valentía. Hacerlo de manera discreta sin proclamarlo en los muros de los "FaceBooks" es de sabios. La Sabiduría no hace escándalo. Los chakras vibran sin hacer ruido...
Maria Luisa de manera intuitiva sabía esto y construía su mundo con valentía y sabiduría. Fue buena amiga de sus paisanos, se adaptó a la nueva gente que era increíblemente buena gente, montó una tienda de abarrotes con Alfredo que nunca dejó de refunfuñar y fue lo más feliz que pudo. La felicidad es un estado mental y no una línea interrumpida o seguida de eventos. Así que uno feliz sí puede ser... y también estar.

En su diario vivir, ella aplicaba su personal teoría de los círculos cercanos y lejanos. Este Saber se lo transmitió a sus hijos y después a sus nietos. Se trababa de un diagrama tipo Copernicano más sencillo: uno al centro de su existencia, dueño de sus alegrías y responsable de sus fracasos. Uno cuyo mayor desafío es mantenerse centrado porque si está des-centrado des-centra a los centros que orbitan a pocos metros de distancia. Cuestión física.
Posterior, alrededor y bien cerquita seguían los seres bien queridos a los que uno cuida, quiere y ayuda y ellos a su vez lo cuidan a uno, lo quieren y le dan una manito...
Más lejos pero cerca de los seres queridos, siguen los otros. A esos también uno cuida, quiere y ayuda pero un poquito menos que a los primeros porque corre el riesgo de no cuidar, querer, ayudar bien a todos por andar desbordado. Cuestión de overbooking.
Después sigue otro círculo de seres bellos y después de éste, otro, seguido de otro, siempre compuesto de seres fabulosos, solo que por ubicación física, ya la mano no estira más y uno no los puede tocar ni ellos a uno. Almenos con la mano.
Ellos a su vez deben estar trabajando para crearse sus propios círculos de afectos. De una manera u otra, siempre en la dimensión de los Milagros, los círculos terminan rozándose y por eso todos somos asunto de todos.
A lo que iba Maria Luisa era que ella no podía resolver los problemas de Katmandú ni involucrarse en los líos del Oriente Medio porque le quedaban muy lejos y muchos círculos la separaban de ellos, pero si podía interactuar en cuidado, afecto y cooperación en la calle de las Flores y también en la de las Vacas. Maria Luisa fue una gran madre, una gran amiga, una gran vecina, una gran esposa con un marido que nunca dejó de refunfuñar por esencia propia, una gran abuela y una gran, muy gran, persona... 
Casi se volvió leyenda. Cuando decidió irse a la Luz -porque se fue cuando le dio la gana- la gente de ambas calles y otras calles más siguieron hablando del ejemplo de vida que ella dio. Los seguía inspirando. Aun hoy lo hacen y ella, desde desde la Luz, contempla el movimiento perfecto de los círculos que se mueven como en danza mientras se come una sfogliatella mojada en café Sello Rojo.

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