Declaración de amor...


Cuando Eloisa vio a Abelardo subir por esas escaleras olvidó quien era, para donde iba y que hacía ahí. De repente -como invadida de Gracia- entendió que ya lo amaba antes de haberlo visto. Así que no lo vio, solo lo reconoció. Acto seguido, sonrió.

Cuando Abelardo vio a Eloisa en la cima de esas escaleras -como invadido de Iluminación- se aligeró. Fue como si sus pedacitos de alma esparcidos por el Mundo se volvieran a poner en orden. Así que no tuvo que presentársele, solo la volvió a encontrar. Acto seguido, respiró.

Abelardo y Eloisa nunca murieron. Sus corazones siguen latiendo a través de los Amores que se dan permiso para nacer, de probar, de intentar, de seguir y de construir. Los Amores que son más grandes que las circunstancias... Por cada amor que nace, ellos sonrien y respiran Vida...

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