La era de los adultos re-inventados y des-ubicados: la importancia de desarrollar talentos propios desde la niñez


No que no me guste la gente que se re-inventa y que manda para el carajo lo que hacía en su pasado y vuelve a comenzar. ¡Ni más faltaba! Uno no es río como para no poder devolverse. Una de las delicias de la vida es precisamente esa: re-crearse e intentar vivir en un continuo renacimiento.

La cuestión está en la responsabilidad y la coherencia.
En tiempos de crisis externas e internas, sociales y personales, es común ver al ya "quemado y formado adulto" darle un giro de 220 grados a su vida cual marabarista. A veces hace el malabar porque quedó sin empleo, otras porque está muerto del susto de que lo despidan y otras -la más común digo yo-, porque a la edad que tenía que elegir su destino se fue por la autopista ya que era más rápida, amplia, cómoda y aparentemente directa.
Entonces en plena adultez frena en seco (generalmente poniendo el freno de mano y dando unos giros de trompo que lo dejan mareado) y decide que su camino era el atajo: esa ruta que sabía que existía y que a veces tomaba sin contarlo a nadie por temor a que se le burlaran pero que -aun sabiendo que le resultaba extraordinaria, la reservaba como plan S. No plan B, ni C, ni D. Lo tenía mucho más removido de su espectro de posibilidades.
Así que, como por arte de magia para no salirnos del tema "circo", se autofinancia un exageradamente costoso master o curso que suene rimbombante para, acto seguido, cha-cha-channnn, volverse a presentar en sociedad. Un día cualquiera aparece de nuevo en escenario publicitando en sus redes sociales su nuevo cargo, su nuevo tema y por supuesto, ofreciendo sus nuevos servicios. Como experto al mismo nivel de los que llevan recorriendo ese "atajo" por años. Como si llevara toda su vida haciéndolo. Entonces los que miramos desde la pantalla y que venimos trabajando ardua y constantemente en el tema educación durante varias décadas nos preguntamos asombrados: "¿Y este desde cuando sabe de niños?"

Como le dice Dios (Morgan Freeman ) a Jim Carrey en la película "Como Dios" (Bruce Almighty): "Milagro es el joven que aun pudiendo irse por otros caminos, escoge el del estudio y se dedica a ello". Me vienen a la cabeza algunos de los chicos que he tenido como alumnos pero que en realidad son grandes maestros. Seres superiores con traje de niños dotados de una intuición tan grande que recorren su camino con seguridad y total convencimiento. Son los que "sacrifican" una tarde de videojuegos, los que renuncian a una reunión con el combo de amigotes o que saben que hay vida más allá del deporte (existe el mito entre algunos padres que la única gran inversión que hay que hacer con un adolescente es "ponerlo a practicar un deporte") y le apuestan a sus habilidades. Manuales, musicales, artísticas, naturales, científicas... Por supuesto con el beneplácito y apoyo de padres también concientes. Los contemplo con admiración, les saboreo su pasión y entrega por lo que hacen y aprendo que el destino se labra desde la infancia. Que las decisiones de lo que seremos de grandes se toman desde allí. Que la infancia es más seria de lo que parece. Que la Vida cobra un precio a largo plazo por recorrer caminos prestados. Que la vida sonrie cuando se tiene el coraje de asumir la propia escencia desde chiquitos. Que si hay que invertir dinero en algo con un niño, es en ayudarlo a desarrollar sus propios talentos y habilidades. Ya habrán oportunidades en la vida para ir a Disney. 

Y la vida sigue porque siempre sigue: unos adultos re-inventados intentando convencer a los demás de lo que ahora son, unos adolescentes obligados a entrar en un equipo de basket porque así lo quiere el padre y unos niños que ya empezaron sin saber sabiendo, a recorrer el camino de su felicidad...

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