Nicolle y sus tácticas de guerra

                                                                                       "Hombre en reposo" - Daniela Violi




A veces el amor es tan cochino como la guerra y hay personas que lo viven como si estuvieran en un campo de batalla. Nicolle, muy chic y afrancesada ella, lo veía así. Una vez que lo ves, lo vives consecuentemente. Ella salía ocasionalmente con Rafael, sabía que lo traía loquito pero también sabía que él se sentía atraído por la dulce Irma.
A Irma la conocía como lo había conocido a él: en un grupo de lectura al que asistía los lunes en la noche. Después de la reunión, él solía acompañarla a casa y desde hacía dos meses, se quedaba con ella hasta la mañana siguiente. Iban a la cama juntos una vez a la semana con llamadas y mensajes de texto el resto de los días, exceptuando a veces una visita de los dos a alguna exposición, también con quedada a dormir incluídas el resto de las arandelas. Le gustaba Rafael. No le enloquecía pero si la entretenía.
Todo iba bien hasta que él se fijó en Irma. Ahora las acompañaba al metro juntas, las despedía con mucha galantería y marchaba solo a su casa. ¡El acabose para Nicolle que poco estaba acostumbrada a los rechazos!
Así que furibunda, decidió usar sus tácticas de guerra.
Se hizo amiga de la dulce Irma, se confesó con mentiras, la ablandó, la invitó a comer alguna vez, la ayudó a conseguir un regalo que tenía que dar, le enseñó como hacerse bien la raya encima del ojo con el eyeliner líquido, le mostró fotos de sus dos anteriores matrimonios, le lloró fracasos y logró sonsacarle la verdad: Irma le confesó que estaba enarmorada del coqueto Rafael, que habían salido algunas veces y que se habían dado piquitos pero que aun no habían tenido sexo.
¡Eureka, nada estaba perdido! Nicolle susurrante se acercó a Irma, le apartó el flequillo de los ojos, la miró con falsa dulzura y le contó su verdad: Rafael era impotente y no valía perder el tiempo con él. Era un pésimo amante y por ese motivo, ella y él solo eran buenos amigos.
A la dulce Irma se le desmoronó su ícono amoroso. Amigos ya tenía muchos. Ella quería una relación con todas las arandelas así que, muy a su pesar, decidió tomar distancia de Rafael. No volvió a responder a sus llamadas y empezó a ir al grupo de lectura en "Vespa" para no hacerse acompañar a ningún metro. También dejó de responderle sus dulces mensajitos de textos.
Rafael, confuso y despechado, ahogaba sus penas entre las sábanas de la cama de la triunfante Nicolle.

Mis post más visitados