Romina la divina y su relación con el Tiempo


Romina la divina nació en pleno apogeo del uso del calendario Gregoriano, a saber, el que ordenó las horas, los sobrantes, las listas y los números de los días. Dicho calendario, también a saber,  ha sido implementado por las Civilizaciones con ínfulas de ordenadas y conquistadoras que han afirmado tener en claro a donde ir, cuando llegar y hasta cuando mandar pero que le han profesado verdadero pánico al Tiempo que Gregorio lleva la cuenta porque les ha resultado misterio absoluto el poder dominar su ritmo. Tan complejo resulta el misterio que han decidido tasar al Tiempo con el mismo valor del oro: "El Tiempo vale oro".
Desde muy pequeñita, a Romina le intentaron marcar los ritmos de las horas: cuando era invierno y cuando verano, cuando ir al colegio y cuando a la universidad y sobretodo, cuando jugar con muñecas y cuando buscar marido.
Las normas fueron aclaradas especialmente por las integrantes femeninas de su familia. Todas ellas habían seguido al pie de la letra los ritmos de dicho calendario intentando no perder el ritmo: cuando venir al mundo, cuando empezar a hablar, cuando ser un poco "niño" para complacer al padre que no quería que naciera "niña", cuando ser presentada en sociedad, cuando darle el "si" al parejo que sus padres consideraban correcto, cuando engendrar hijos, cuando parirlos y cuando sentarse en una mecedora a esperar que el resto de la vida pasara ante sus ojos y Caronte las embarcara para llevarlas al otro mundo. La mayor ilusión, comprensible por supuesto, era esperar y rezar porque esa siguiente Vida fuera más divertida y enriquecedora que la actual.

"¡Dime cuando volverás, dime cuando, cuando, cuando...!", tarareaban en la mecedora cuando nadie las miraba, añorando a ese otro parejo, ese que no pudo ser y que les tocó dejar ir, relegándolo a otra reencarnación para materializar el amor que le profesaban. Y como no lo pudieron amar como tocaba y cuando tocaba, ese otro parejo ya estaba en lista de espera para ser canonizado: ¡Era un santo, era el mejor y como él no había nadie! Después de un segundo de evocación, retomaban el ritmo de la mecedora y de la pasiva contemplación de su Vida que se les escapaba ante sus ojos, sin-sentido...

A Romina la divina la iban evengelizando de la misma manera usando el método de la letanía: repetir sin intervalo en colectivo el cuando - como - con quien - por que - cuanto - para que de las cosas.

Romina las observaba y quedaba extasiada dentro de sí descubriendo las habilidades que sus féminas tenían para que a cada cosa lograran achacarle esos cuando - como - con quien - por que - cuanto - para que. ¡Vaya que eso era impresionante! Puro talento creativo al servicio de la sociedad.

Pero Romina la divina las escuchaba como si fueran ruido. Ninguna de sus palabras y mucho menos de sus normas logró penetrarla. Romina estaba hecha de oro. Tomó prudente distancia de las féminas y también de los varones de su entorno y proclamó su propio calendario latiendo al ritmo del Tiempo. Sincronía a-temporal:

Cuando: en el momento perfecto
Como: con intuición
Con quien: con quien escoja yo
Por que: por un llamado del corazón
Cuanto: escucho a mi cuerpo que me habla
Para que: para seguir mi camino con luz

 

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