Diva la quitanovios y dueña de todos los hombres del universo


Diva era de profesión quita-novios y de hobbie, devora-hombres. Todos los hombres tenían que ser de ella. Absolutamente todos.
Ya desde tercero de primaria empezaba sus prácticas y amiga que veía contenta, amiga que quedaba automáticamente, des-contenta. En el bachillerato fue puliendo la técnica porque el run-run iba corriendo entre los chicos: "A Diva no había que trabajársela mucho; era más bien fácil". En la universidad Diva se convirtió en toda una diva, más que por su porte, por lo apretada que vivía su agenda, llena de compromisos con el género complementario. A lo largo de los semestres cursados, ganaba hombres y perdía amigas.
¡Era toda una amenaza! Amiga que conocía a un sensacional chico, amiga que quedaba desparejada antes de estar bien emparejada.

Un ejemplo fue el caso de Flora que se fue a tomar un café con Diva e ingenuamente, invitó a Ramón, un compañero del trabajo con el que estaba saliendo hacía dos meses. Todo fue políticamente correcto hasta que a Flora le dieron ganas de ir al baño. Cuando regresó 10 minutos después, ya nada era como antes y más nunca lo fue. Ramón se le perdió ese fin de semana y Diva también. El viernes siguiente, Ramón la llamó haciéndose el loco pero Flora ya había decidido cortarlo de raiz porque sabía lo no contado. Hay mujeres que ven más allá de lo que oyen. Maluco que a uno se le escondan pero peor de maluco, que lo traten como bobo.
Lo curioso del asunto es que Ramón no siguió saliendo con Diva. De hecho, después de varios encuentros, ningún chico se quedaba junto a la diva.
Tiempo despues, por supuesto, Flora estaba muy agradecida con la "amiga" por haberle espantado al espanto de Ramón y se casó con el -ese sí- sensacional David. "No hay mal que por bien no venga", dicen sabiamente las abuelitas.

El Síndrome de Diva lleva por consecuencia el des-cuido. La diva va durmiéndose sobre sus laureles y las arrugas empiezan a salirle en el alma, la osteoporosis en la estructura conceptual y los gorditos, en las intensiones. Bien es sabido que el estado interno de cualquier ser, siempre se desborda hasta manifestarse como estado externo. Así que Diva fue perdiendo su gracia. Pero seguía siendo chica fácil: no había que trabajársela mucho así que seguía resultando atractiva para los ex-compañeros del colegio, de la universidad y de algunos trabajos por donde había pasado. Su pasado siempre regresaba y la volvía a ilusionar, porque quiéralo o no, Diva quería un compañero de vida. Pero ninguno quería quedarse con ella así fuera por un ratico de su vida. ¡Ni eso! Siempre era lo mismo: la buscaban, la sacaban, la metían, la descartaban, la olvidaban... Al cabo de un tiempo otra vez: la buscaban, la sacaban, la metían, la descartaban, la olvidaban...

¡Y qué furia que le daba cada vez que un hombre suyo conocido y "single" se enredaba con una amiga suya conocida y también "single"!
Hasta les dejaba de hablar suprimiéndoles información social y marginándolos de las fiestas: al amigo por poco tiempo por si lo recuperaba como candidato, pero a ella, la amiga, si la sancionaba por toda la eternidad, porque atrevida e igualada, había osado pasar por encima de su mandato: todos los hombres tenían que ser de ella.


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