La falta de olfato de Manuel

Foto: Daniela Violi®


Todo parecía indicar que Manuel sufría de anosmia.
Anosmia crónica con tendencia a la degeneración.
El tipo no olía una paella recién hecha; ni el mismo ajo lograba captar su atención.
Lo único que sabía del jabón con el que se duchaba es que era un jabón.
Ni hablar de los perfumes que se ponían las personas que lo rodeaban: como si se echaran aire, así que daba lo mismo perfumarse o no perfumarse. La chica de turno que salía con Manuel agradeció la dolencia de él y empezó a economizar en la compra de caras fragancias.
El mismo aire nunca le olía a nada. Ni el combustible de los aviones en el aeropuerto le despertaba bajas o altas pasiones. Ni las feces de las vacas en el campo.
Nada, parecía que el hombre no olía nada.
Habría sido nada y estaría condenado a la absoluta pérdida de olfato si no fuera por un solo elemento que olía a kilómetros de distancia: un buen negocio...

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