La tristeza de Lorenzo


12 Casas astrales - Ilustración de Daniela Violi ® para Pilar García Gil
 
Lorenzo era un hombre triste.
Desde temprana edad su madre le dijo que él era tan triste como lo era ella.
Esta revelación le marcó sus siguientes años: mucha tristeza, desidia, depresión, apatía y dejadez marcaron el ritmo de sus vivencias. 
Su tristeza fue reforzada por la lectura de su carta astral en la adolescencia.
Un prestigioso astrólogo le aseguró que su tristeza estaba condicionada por el ascendente triste que le había tocado, que mezclándose con su luna y con los demás planetas todos ubicados en determinadas casas astrales, daban por resultado un algoritmo depresivo.
Así vivió sus años tristes Lorenzo.
Hasta que un día cualquiera, lejos de su madre, del astrólogo y de la fuente de la tristeza repitió carta astral con una mujer que le habían recomendado porque veía lo que otros no podían ver.
La mujer le revisó su carta astral y asombrada, le reveló que su ascendente no era el que le habían dicho años atrás. Era el siguiente. Un signo de inicios, pasiones, alegrías y fiestas.
Lorenzo quedó atónito.
Se miró con nuevos ojos y sintió como una luz brillante lo invadía.
Todo en él cogió brillo.
Lorenzo nunca más fue un hombre triste.

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